
Necesito escribir, hace rato ya.
Pero no es tan fácil como en realidad parece que fuera, porque de tan fácil y sencillo que es, se vuelve complejo al ser tan necesario y gratificante, tan imprescindible.
Estoy cansada ahora y lo que en realidad deseo y necesito escribir requiere de un nivel de elaboración que no soy capaz de llevar a cabo en este momento.
Son muchos temas y no sé si están relacionados naturalmente o si yo los hago converger a propósito en mis racionalizaciones defensivas y ultra adaptativas.
Sólo sé que el llanto y la pena al parecer no siempre se explican el uno al otro y quizá haya un tercer factor del cual aún me encuentro en búsqueda; que las incertezas me descomponen cuando superan el nivel del mar; que los malos momentos se quedan grabados a fuego en el propio cuerpo al igual que los mejores y eso a veces trae problemas, pues el cuerpo no decide que traer a la memoria en qué momento...
...y también sé, que hay canciones tristes que uno canta toda la vida y que con paciencia y entrega, es posible encontrar a quien quiera escucharlas siempre que suenen.
"Dónde voy a encontrar
Un amor como tú
Que nació de escuchar,
el ruido del mar
Bajo el cielo azul
Nunca más Hallaré
Quien comprenda mi amor
Pues no habrá otro querer
Que sepa escuchar,
Mi triste canción"
Un amor como tú
Que nació de escuchar,
el ruido del mar
Bajo el cielo azul
Nunca más Hallaré
Quien comprenda mi amor
Pues no habrá otro querer
Que sepa escuchar,
Mi triste canción"


