"(...) corredores sin fin de la memoria,
puertas abiertas a un salón vacío
donde se pudren todos lo veranos,
las joyas de la sed arden al fondo,
rostro desvanecido al recordarlo,
mano que se deshace si la toco,
cabelleras de arañas en tumulto
sobre sonrisas de hace muchos años,
a la salida de mi frente busco,
busco sin encontrar, busco un instante,
un rostro de relámpago y tormenta
corriendo entre los árboles nocturnos,
rostro de lluvia en un jardín a obscuras,
agua tenaz que fluye a mi costado,
busco sin encontrar, escribo a solas,
no hay nadie, cae el día, cae el año,
caigo en el instante, caigo al fondo,
invisible camino sobre espejos
que repiten mi imagen destrozada,
piso días, instantes caminados,
piso los pensamientos de mi sombra,
piso mi sombra en busca de un instante,
busco una fecha viva como un pájaro,
busco el sol de las cinco de la tarde
templado por los muros de tezontle:
la hora maduraba sus racimos (...)"
no hay nada frente a mí, sólo un instante
rescatado esta noche, contra un sueño
de ayuntadas imágenes soñado,
duramente esculpido contra el sueño,
arrancado a la nada de esta noche,
a pulso levantado letra a letra,
mientras afuera el tiempo se desboca
y golpea las puertas de mi alma
el mundo con su horario carnicero,
sólo un instante mientras las ciudades,
los nombres, lo sabores, lo vivido,
se desmoronan en mi frente ciega,
mientras la pesadumbre de la noche
mi pensamiento humilla y mi esqueleto,
y mi sangre camina más despacio
y mis dientes se aflojan y mis ojos
se nublan y los días y los años
sus horrores vacíos acumulan,
mientras el tiempo cierra su abanico
y no hay nada detrás de sus imágenes
el instante se abisma y sobrenada
rodeado de muerte, amenazado
por la noche y su lúgubre bostezo,
amenazado por la algarabía
de la muerte vivaz y enmascarada
el instante se abisma y se penetra,
como un puño se cierra, como un fruto
que madura hacia dentro de sí mismo
y a sí mismo se bebe y se derrama
el instante translúcido se cierra
y madura hacia dentro, echa raíces,
crece dentro de mí, me ocupa todo,
me expulsa su follaje delirante,
mis pensamientos sólo son su pájaros,
su mercurio circula por mis venas,
árbol mental, frutos sabor de tiempo,
oh vida por vivir y ya vivida,
tiempo que vuelve en una marejada
y se retira sin volver el rostro,
lo que pasó no fue pero está siendo
y silenciosamente desemboca
en otro instante que se desvanece (...)
(...) y tú me llevas ciego de la mano
por esas galerías obstinadas
hacia el centro del círculo y te yergues
como un fulgor que se congela en hacha,
como luz que desuella, fascinante
como el cadalso para el condenado,
flexible como el látigo y esbelta
como un arma gemela de la luna,
y tus palabras afiladas cavan
mi pecho y me despueblan y vacían,
uno a uno me arrancas los recuerdos,
he olvidado mi nombre, mis amigos
gruñen entre los cerdos o se pudren
comidos por el sol en un barranco (...)
(...) no hay nada en mí sino una larga herida,
una oquedad que ya nadie recorre,
presente sin ventanas, pensamiento
que vuelve, se repite, se refleja
y se pierde en su misma transparencia,
conciencia traspasada por un ojo
que se mira mirarse hasta anegarse
de claridad (...)"
(...) las paredes
invisibles, las máscaras podridas
que dividen al hombre de los hombres,
al hombre de sí mismo,
se derrumban
por un instante inmenso y vislumbramos
nuestra unidad perdida, el desamparo
que es ser hombres, la gloria que es ser hombres
y compartir el pan, el sol, la muerte,
el olvidado asombro de estar vivos (...).
Piedra de Sol (fragmentos)
Octavio Paz
miércoles, 14 de noviembre de 2007
Contigo nunca más, contigo siempre
Y así, de pronto, un día 1 de noviembre mi mamá ya no amanece.
No hubo nada en ella que nos indicara su partida, ni su actitud, ni su voz ni su olor cambiaron o, si lo hicieron, ninguno de nosotros lo notó.
Me pregunto si estaría cansada de la vida y creo que eso es posible, sin embargo también creo que por muy cansada que estuviese, ella aún quería hacer muchas cosas en la vida, en esta vida.
No creo que ella quisiese irse, aunque puedo pensar que si en algún momento tenía que hacerlo, este fue bastante menos malo. Por como veo que se han dado las cosas desde su partida, creo que ésta tuvo sentido y lo tiene día a día, aunque duela tanto su ausencia. Creo que jamás hubiese conocido a mi papá tan autónomo y autosuficiente si las circunstancias hubieran sido otras. Creo que tampoco habría conocido el alcance de mi propia fortaleza...
Sí, siento rabia también, porque yo la quería, la quería tanto y, si con ella presente quererla era tan complejo, sin ella es casi absurdo.
La verdad es que todo me parece absurdo en este momento, incluso yo misma escribiendo esto. La gente que me mira raro en la universidad y me preguntan como estoy, en serio ¿que esperan que les conteste? O sea yo sé que tienen la mejor intención, pero es ridículo...
No es que me sienta bien diciendo esto, pero no puedo sentirlo distinto ahora. Quisiera estar con los que me quieren mucho, con los que de verdad me quieren y que han estado conmigo en todo esto, quisiera estar, simplemente y nada más. Estar, acompañada ojalá, pero sin que me pregunten, porque de verdad no sé qué contestarles y no quiero pensar en las respuestas posibles, porque además de todo tengo una profesión encima y no es precisamente una que me ayude a evadir esta situación, tampoco se me hace más fácil enfrentarlo, como muchos podrían pensar, porque me doy cuenta de demasiadas cosas, porque sé que primero está la negación, luego la rabia y poco a poco si es que hay reparación...
Lo que de verdad quiero, es que todo esto termine, porque es absurdo, es ridículo y ya no lo quiero más. Espero que en cualquier momento aparezca mi mamá y me explique cómo es que esto sucedió, que salga de esta absurda mentira, porque eso parece, una ridícula mentira.
¡¡Cómo voy a pensar que NUNCA MÁS estaré con ella!!
Nunca más es demasiado tiempo. Tengo casi 24 años y nunca había vivido sin ella, hasta ahora. Claro que puedo vivir sin ella, eso no está en duda, ella misma me educó para ser autosuficiente. El punto es que no quiero.
Quería que ella conociera a sus nietos, que los regaloneara y les cocinara un millón de cosas ricas, los obligara a comer y luego me hiciera ponerlos a dieta por gordos. Quería conocer esa casa en el campo con la que ella soñaba y aprender con ella como se crían los chanchos, las gallinas y las vacas. Quería que ella estuviera ahí el día de mi matrimonio, que me ayudara a arreglarme el pelo y a elegir el vestido y que se emocionara conmigo en el vals. Quería ver su cara de orgullo y alegría al verme titulada.
Quería estar con mi mamá mucho tiempo más, quería que siguiéramos compartiendo nuestras vidas.
La extraño, aquí y en todas partes la extraño ahora y siento muchísima nostalgia de todo el futuro que no tendremos juntas.
No hubo nada en ella que nos indicara su partida, ni su actitud, ni su voz ni su olor cambiaron o, si lo hicieron, ninguno de nosotros lo notó.
Me pregunto si estaría cansada de la vida y creo que eso es posible, sin embargo también creo que por muy cansada que estuviese, ella aún quería hacer muchas cosas en la vida, en esta vida.
No creo que ella quisiese irse, aunque puedo pensar que si en algún momento tenía que hacerlo, este fue bastante menos malo. Por como veo que se han dado las cosas desde su partida, creo que ésta tuvo sentido y lo tiene día a día, aunque duela tanto su ausencia. Creo que jamás hubiese conocido a mi papá tan autónomo y autosuficiente si las circunstancias hubieran sido otras. Creo que tampoco habría conocido el alcance de mi propia fortaleza...
Sí, siento rabia también, porque yo la quería, la quería tanto y, si con ella presente quererla era tan complejo, sin ella es casi absurdo.
La verdad es que todo me parece absurdo en este momento, incluso yo misma escribiendo esto. La gente que me mira raro en la universidad y me preguntan como estoy, en serio ¿que esperan que les conteste? O sea yo sé que tienen la mejor intención, pero es ridículo...
No es que me sienta bien diciendo esto, pero no puedo sentirlo distinto ahora. Quisiera estar con los que me quieren mucho, con los que de verdad me quieren y que han estado conmigo en todo esto, quisiera estar, simplemente y nada más. Estar, acompañada ojalá, pero sin que me pregunten, porque de verdad no sé qué contestarles y no quiero pensar en las respuestas posibles, porque además de todo tengo una profesión encima y no es precisamente una que me ayude a evadir esta situación, tampoco se me hace más fácil enfrentarlo, como muchos podrían pensar, porque me doy cuenta de demasiadas cosas, porque sé que primero está la negación, luego la rabia y poco a poco si es que hay reparación...
Lo que de verdad quiero, es que todo esto termine, porque es absurdo, es ridículo y ya no lo quiero más. Espero que en cualquier momento aparezca mi mamá y me explique cómo es que esto sucedió, que salga de esta absurda mentira, porque eso parece, una ridícula mentira.
¡¡Cómo voy a pensar que NUNCA MÁS estaré con ella!!
Nunca más es demasiado tiempo. Tengo casi 24 años y nunca había vivido sin ella, hasta ahora. Claro que puedo vivir sin ella, eso no está en duda, ella misma me educó para ser autosuficiente. El punto es que no quiero.
Quería que ella conociera a sus nietos, que los regaloneara y les cocinara un millón de cosas ricas, los obligara a comer y luego me hiciera ponerlos a dieta por gordos. Quería conocer esa casa en el campo con la que ella soñaba y aprender con ella como se crían los chanchos, las gallinas y las vacas. Quería que ella estuviera ahí el día de mi matrimonio, que me ayudara a arreglarme el pelo y a elegir el vestido y que se emocionara conmigo en el vals. Quería ver su cara de orgullo y alegría al verme titulada.
Quería estar con mi mamá mucho tiempo más, quería que siguiéramos compartiendo nuestras vidas.
La extraño, aquí y en todas partes la extraño ahora y siento muchísima nostalgia de todo el futuro que no tendremos juntas.
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