
Es innegable que después de haber vivido este tremendo colapso, cuando realmente pensé que el tiempo no me alcanzaría para todo lo que tenía que hacer, o me veía obligada a hacer, por haber decidido abarcar tanto; darme cuenta de que lo logré, de que me la pude y respondí al menos decentemente en todo, me produce una profunda satisfacción. Este enorme y casi intolerable cansancio, se hace agradable cuando pienso en que finalmente hoy, podré sólo dormir, sin pensar en todo lo que tengo que hacer mañana ni pasado ni nunca... sólo dormiréy por fin, descansaré.
Ya descansada podré poner en la balanza lo sucedido en estos últimos 10 días, ha sido intenso. ¡Cómo necesito dormir!








