jueves, 7 de septiembre de 2006

Desamparo













De pronto tomo conciencia
creo que por vigésima octava vez en la vida
De que deseo profundamente
que alguien esté tan pendiente de mí
como suelo estarlo yo de aquellos a los que quiero tanto.

y así
quizá mi atención hacia estas personitas a mi alrededor
sea sólo una proyección de mis necesidades más profundas.

¿Necesidades o deseos?

El deseo es lo que nos mueve en la vida, siempre,
si llegáramos a satisfacerlo,
ya saben, moriríamos de felicidad.
La frustración es necesaria, pero ¿cuánta?
Ya no quiero más.

Como decía
quizá alguien me ampare algún día
satisfaciendo la necesidad.

Pero jamás seré amparada como la primera vez
Esa perdida en tiempo y espacio
Esa que ni siquiera soy capaz de recordar,



pero que busco incesantemente
Saliendo de la crisálida