Tras la cerrada ovación que puso término a la sesión plenaria del congreso internacional de lingüítica y afines, la hermosa taquígrafa regogió sus lápices y sus papeles y se dirigó a la salida abiéndose paso entre un centenar de lingüistas, filólogos, eniólogos, críticos estructuralistas y deconstruccionalistas, todos los cuales siguieron su barboso desplazamiento con una admiración rallana en la grosemática. De pronto, las diversas acuñaciones cerebrales adquirieron vigencia fónica: ¡Qué sintagma, qué polisemia, qué significante, qué diacronía, qué centrar ceterorum, qué zungespitze, qué morfema! La hermosa taquígrafa desfiló impertérrita y adusta entre aquella selva de fonémas. Solo se la vió sonreír, alagada y, tal vez, vulnerable, cuando el jóven ordenanza, antes de abrirle la puerta, murmuró casi en su oído: ¡Cosita linda!
Mario Benedetti
3 comentarios:
Muy interesante el párrafo.
Lástima que no me guste mucho Benedetti, porque si me gustara probablemente le celebraría este ingenioso texto.
Por cierto: "abiéndose" o bien es "abriéndose" o "habiéndose"... aunque me inclino más por la primera.
Y: "alagada" supongo que es "halagada".
(Claramente no fueron errores tuyos ni del teclado... fueron: de Benedetti)
Q weno me encantó mlo disfrute mucho....creo q ahira necesito un cigarillo jajajaja
Besote enorme mi niña
cuidese mucho
y nos vimosnos
g
cosita linda =)
ahora entiendo poh... pensé encontrarme con algo mas tenebroso que te recordara a mi, pero veo que no es así.
te amo.
Publicar un comentario