martes, 18 de marzo de 2014

Mi mayor verdad

Me siento plena.
He descubierto la plenitud a un nivel que ni sospechaba sería posible.
Me siento tan desbordante de satisfacción, placer, amor, dicha, que no caben en mí y escapan gota a gota por mis ojos, como la leche chorreante que aún fluye cuantiosa y descontrolada de mis pechos.
Tú me haces plena hija mía, llenas cada hueco, cada espacio vacío, carente de afecto y contención. Nunca esperé que así fuera, no imaginaba que podrías sanarme así, milagrosamente, tan solo al prenderte de mi pecho y abrazar sin cuestionamientos tu más absoluta dependencia, dejandome satisfacer tus necesidades completamente entregada a la certeza de que aquí estaré para ti.
Así me sanas hija, sin siquiera proponertelo, al mostrarme simplemente cómo es amar sin condiciones, sin dudas, en la absoluta confianza. No sólo me muestras que es posible este amor, sino que me conviertes en alguien capaz de amar así, con todo mi ser, revelando una autenticidad que yo misma desconocía.
Amarte es mi mayor verdad.

Gracias por elegirme para ser tu madre hija, gracias por elegirme para amarte.

No hay comentarios.:

Saliendo de la crisálida